Experimentar un aroma produce una sensación más compleja que simplemente oler, aunque ambas deriven de una percepción olfativa. Percibimos el perfume en la inhalación a través de las fosas nasales cuando nos acercamos a una taza de espresso recién hecho.

 

El aroma se percibe a través del canal que conecta la boca con la nariz, permitiendo que la bebida que acabamos de degustar libere toda la riqueza de sensaciones olfativas y de sabor. Esta es la razón por la que el aroma es un componente clave en la descripción de las características de un buen café.